La conferencia COP30 en Belém (PA) trajo gran visibilidad al tema de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN). La expectativa es que este conjunto de prácticas se convierta en uno de los pilares de la acción climática global, siendo implementada principalmente por el agronegocio, un sector con alto potencial para mitigar y restaurar ecosistemas.
En este contexto, Brasil se destaca con productores agrícolas que son referencia en cultivo ecológico. Según el estudio “Global Farmer Insights 2024”, desarrollado por McKinsey, el 61% de los agricultores brasileños participantes en la investigación utilizan insumos biológicos en el manejo de plagas, reforzando el liderazgo del país en el uso de prácticas sustentables.
Reconocida mundialmente como referencia en la producción sostenible de aceite de palma, Agropalma cuenta con un riguroso sistema de control de plagas que cumple con las SBN. Este modelo operativo ha demostrado ser eficiente, contribuyendo a la salud y productividad de los cultivos y protegiendo al mismo tiempo la biodiversidad local.
Prevención y diagnóstico
La práctica del control biológico de plagas se ha aplicado en las 39.000 hectáreas de plantaciones de la empresa en Tailandia (PA) desde la década del 2000. Con ciclos mensuales de análisis de parcelas, se encarga de velar por la sanidad del cultivo. Para que este método sea efectivo, cada palmera se evalúa individualmente con el fin de identificar posibles plagas, enfermedades o anomalías que puedan, de alguna manera, comprometer la salud de la planta, su productividad y el ecosistema circundante.
“Las medidas fitosanitarias actúan en prevención. Es un proceso que al implementarse puede minimizar las ocurrencias. Si el especialista en sanidad vegetal detecta alguna patología, podremos valorar caso por caso el mejor tratamiento y tomar medidas, dando preferencia a las de base biológica. “Aprovechamos lo que hay en la naturaleza y lo potenciamos a nuestro favor”, explica Gerson Carlos Gloria, Coordinador Fitosanitario de Agropalma.
Todo lo observado durante las evaluaciones queda registrado en un sistema automatizado, al que tiene acceso todo el equipo agrícola de Agropalma. El proceso adoptado reemplaza el informe manual tradicional, que requería más tiempo del equipo y un uso significativo de papel. Con los registros digitales es posible cruzar datos y reducir el tiempo de respuesta para cada condición específica.
“Existe una amplia gama de tratamientos, por lo tanto, es importante identificar ante qué disfunción estamos tratando”, explica Gloria. “Para las anomalías, generalmente causadas por fenómenos naturales como la lluvia, el viento y los rayos, son necesarias intervenciones mecánicas”. En el caso de enfermedades, ya sean virales, bacterianas o fúngicas, o plagas, como los insectos, la solución es el control biológico.
Gestión basada en el equilibrio natural
El coordinador explica que dentro del control biológico de plagas existen diversas opciones. “Las tipologías pueden ir desde el uso de trampas para capturar insectos, como escarabajos, hasta la producción de soluciones con orugas muertas o enfermas para combatir a otros animales de la misma especie”. El uso de insectos depredadores para un control natural y equilibrado es también una de las técnicas que aplicamos”.
Agropalma mantiene un programa de crianza en su propio laboratorio de una especie nativa de chinche que es un depredador natural de la oruga defoliadora, una de las plagas más comunes en las plantaciones de palma.
En este entorno controlado, la empresa desarrolla este tipo de insecto, acostumbrándolo desde el principio a alimentarse de sus presas. Cuando llega a la edad adulta, se libera en la plantación para controlar las plagas de forma natural, proceso que se realiza trimestralmente para no comprometer el equilibrio del ecosistema local.
Fuente: The Agribiz (27/11/25)





